Sólo tenía 5 añitos cuando la proeza de María Vasco en Sydney 2000 le hizo soñar, y apenas unos meses más cuando se estrenó en la marcha y se enamoró de la disciplina. Poco podía imaginar aquel niño que, dos décadas después, se quedaría a escasos metros de emular el bronce olímpico de la pionera de Viladecans en la mítica distancia de los 50 km marcha. Aunque tampoco podía sospechar que su “talón de Aquiles” particular le haría sufrir tanto, como uno de los marchadores que más han padecido los rigores de las temidas descalificaciones a lo largo de su carrera.
Tras asentarse en Madrid a las órdenes de José Antonio Quintana, el ibicenco Marc Tur Picó (30-nov-1994) completó una bonita trayectoria en categoría sénior que incluye 16 internacionalidades, 3 títulos de campeón de España y, sobre todo, un año 2021 fabuloso, pero en la que también tuvo que superar momentos muy duros. Hoy ya está centrado en su carrera profesional tras aprobar una oposición para ser médico de Estado, pero tiene claro que siempre estará “vinculado a este deporte de una forma u otra”…
Marc, vienes de hacer oficial tu retirada a una edad (31 años) que se antoja algo temprana para un marchador. ¿Cuáles son los principales motivos que han acabado precipitando esa difícil decisión?
Han sido un conjunto de motivos los que me han hecho tomar esta decisión. Uno fue el cambio de distancia de la marcha. No me acabé de adaptar del todo a los 35 km y, cuando supimos que ya no iba a ser prueba olímpica, fue un duro golpe para mí. Además, también quería centrarme en mi carrera profesional como médico. Por otro lado, las lesiones también me han acompañado más en los últimos años y, aunque no haya sido la causa principal, también han influido.
¿No había ninguna motivación que te llevase a decir: “bueno, intento seguir unos añitos más…”? ¿Ni siquiera el cambio de los 35 km a un maratón-marcha que, aparentemente, podría adaptarse mejor a tus cualidades de fondista?
Hubo un momento en el que me replanteé seguir preparándome para la maratón. Pero hay varios factores que me hacían no seguir con la misma motivación. El primero era que, aunque no me hubiera retirado, una parte de mí sabía que ya me quedaba poco; la motivación no era la misma y los resultados no acompañaban. El segundo fue que, tristemente, esta distancia no será olímpica en Los Ángeles 2028, lo cual era uno de mis principales objetivos.

Volvamos a los orígenes… Recuérdanos un poco cuándo y por qué te iniciaste en el atletismo en tu Ibiza natal, y más concretamente en la marcha; y cuáles fueron los referentes que te inspiraron desde pequeño.
Empecé con la marcha gracias a un trofeo internacional que se hacía en mi pueblo, Santa Eulalia del Río. Ya con 6 años hice mi primera competición de marcha, y supe desde el primer día que me gustaba. Fue cuando fueron pasando los años cuando me especialicé y empecé a mejorar. En cuanto a mis referentes, tengo principalmente dos. Por un lado a Mario Avellaneda, gran marchador ibicenco también de los 50 km marcha, que me sirvió de estela a seguir. Por otro lado, también siempre me fijé en María Vasco, después de esa medalla olímpica [de bronce en Sydney 2000].
De tu destacada trayectoria con #EspañaAtletismo nos ocuparemos en un artículo aparte, ¿pero cuáles consideras, por orden, como tus 5 mejores momentos defendiendo la camiseta española?
En primer lugar, los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Después, el Campeonato de Europa de Marcha por Equipos de Podebrady ese mismo año, también en 50 km. En tercer lugar, el Campeonato Iberoamericano de Sao Paulo 2014, en los 20.000m marcha. Cuarto, mi primera competición internacional como júnior: la Copa del Mundo de Marcha de Saransk 2012, sobre 10 km. Y el quinto, el Europeo de Marcha por equipos de Podebrady 2023, ya en 35 km.
Tus éxitos de 2021 derivaron en que acabases siendo distinguido como Mejor Atleta Español de ese año. ¿Cómo valoras ese logro, cuyo palmarés incluye únicamente nombres muy selectos, y qué pasó para que alcanzases un nivel tan alto ese año?
Ese día fue muy bonito. No me lo esperaba para nada, porque había grandes atletas con un palmarés inmenso que competían contra mí, como Álvaro Martín o Eusebio Cáceres. Pero ese año había logrado mis mejores resultados y eso se vio reflejado en esa Gala, donde me eligieron como Mejor Atleta Español del 2021. Fue la guinda al pastel a un año casi perfecto.

Ya desde tu estreno como sub-23, en febrero de 2014, sorprendiste imponiéndote en el primer Campeonato de España celebrado sobre 35 km (frente a figuras como Álvaro Martín, ‘Chuso’ García Bragado, Mikel Odriozola…); y tus otros dos títulos nacionales absolutos fueron en 50 km (2018 y 2019). ¿Por qué crees que has acabado brillando más como marchador largo? ¿Podía intuirse cuando estabas en categorías inferiores?
En un inicio no me veía en distancias tan largas. Al final son muchas horas de entrenamiento, y pasar de los 10 km a los 50 km requiere muchos años de adaptación. Sin embargo, como ocurre en todas las pruebas de fondo, hay una parte mental muy importante, y creo que esa era la parte que a mí se me daba mejor. De ese modo fui mejorando poco a poco hasta llegar al punto de convertirme en un autentico “cincuentero”.
Como contrapartida, sorprende que, tras despuntar sobre 10 km como sub-20 en 2013 (con esos dos quintos puestos en la Copa de Europa de Dudince y el Europeo Júnior de Rieti, y con unos 40:17 en diciembre que siguen siendo la 2ª mejor marca histórica de la categoría), los 20 km se te hayan ‘atragantado’ bastante más (aunque sí mejorases tu marca poco a poco hasta 1:21:09 en 2024). ¿Cómo lo explicas?
Es una cosa que ni yo mismo sabría explicar. Así como en los 10 km y los 50 km obtenía muy buenos resultados, en los 20 km no conseguí destacar. Quizás fuera un tema mental, porque a nivel de entrenamientos estaba para hacer mejores marcas. Pero es cierto que no conseguí rebajar esa barrera de 1:21:00 en ninguna competición, cuando tuve muchas oportunidades.
Curiosamente, firmaste tu gran eclosión en los 50 km el año que se despedía la disciplina (¡imagínate que la hubiesen quitado uno o dos años antes!). ¿En qué medida echaste de menos a la distancia en los años posteriores? ¿Realmente has llegado a entender o a asimilar que la quitasen?
La eché mucho de menos. Como bien dices, después de muchos años de adaptación, me quitaron la distancia que había conseguido dominar y, aunque parezcan similares, ni los 35 ni los 42 km son lo mismo. Supongo que no había otra opción más que conformarse con los cambios en la distancia. Pero es cierto que a mí me marcó y, al no poder asimilar bien los cambios de distancia, me hizo perder motivación.

Te despediste de los 50 km como 10º español de todos los tiempos con esos 3:47:40 de Podebrady. ¿Te dejó satisfecho ese registro como techo de tu carrera, o crees que lo podrías haber recortado bastante más?
Creo que el día de Tokio, si hubiera habido mejores condiciones climatológicas, podría haber hecho mejor tiempo incluso de esos 3:47:40. Aun así, estoy satisfecho con mi marca.
En tu caso, se diría que uno de los principales condicionantes de la marcha, la técnica, te ha martirizado mucho más que las lesiones. Sobre todo, en ese trienio 2015-2017 en que fuiste descalificado en la práctica totalidad de pruebas importantes que disputaste. Y luego, cuando todo parecía arreglado tras tu gran 2021, al año siguiente ‘DQ’ tanto en el Mundial como en el Europeo… ¿Hubo muchos momentos en los que pensaste en tirar la toalla?
Desde luego, sobre todo en el año 2017 me di a mi mismo un ultimátum. O conseguía mejorar la técnica, o se acababa la carrera deportiva. Por suerte, en el Campeonato de España de 50 km en 2018 volví a lo más alto y fue “mi renacer deportivo”. Tengo claro que mi talón de Aquiles siempre ha sido la técnica, pero le dediqué también muchas horas para poder solventar, en la medida de lo posible, todos los problemas relacionados con ella.
¿Cuáles son las principales personas que te ayudaron a superar ese y otros momentos difíciles de tu carrera, y por qué les estás agradecido?
Si nos referimos a la técnica, el que ha estado más horas conmigo y también al que más dolores de cabeza le he dado, ha sido a mi entrenador José Antonio Quintana. Pero también he tenido la ayuda de muchos otros técnicos, como Josep Marín, Jacinto Garzón o José Antonio Carrillo; sin olvidarme tampoco del gran trabajo del grupo de biomecánica del CAR de León. Aun así, hay mucha otra gente detrás que me ayudó a superar estos problemas de la técnica y también de desmotivación, como fueron mis psicólogos Obdulia Tejón y Félix Marquiegui, mi fisioterapeuta José Antonio Bodoque y, cómo no, mis compañeros de entreno, amigos y familiares.
Durante la mayor parte de tu periplo atlético estuviste vinculado al club de tu localidad natal, el Peña Santa Eulalia. ¿Sientes de algún modo que has dejado un legado en tu tierra, y que has contribuido a que la marcha ibicenca siga brillando en el futuro, o no especialmente?
Desde luego que sí. El poder representar a mi pueblo y a mi isla durante todos estos años de carrera deportiva ha sido para mí todo un honor. Uno de los días más importantes para mí fue cuando le pusieron mi nombre a las pistas donde entrené toda mi vida en Ibiza. Estoy muy agradecido y les debo mucho tanto al club como a la isla.
Hay atletas que prefieren no marcharse de su localidad para seguir prosperando deportivamente, pero tú ‘emigraste’ al CAR de Madrid con 17-18 años. ¿Fue la decisión correcta y en el momento correcto?
Yo creo que fue un momento decisivo. Iba a empezar a estudiar la carrera de Medicina y quería seguir mejorando con la marcha; por lo que creo que no había mejor lugar para conseguirlo. Además, en Madrid había un gran grupo de marchadores jóvenes como Álvaro Martín, Julia Takács, Lorena Luaces o José Ignacio Díaz. Sabía que era el momento y que allí era donde podía mejorar.

Precisamente tras tu gran 2021 te erigiste en un aplaudido portavoz de la causa LGTBIQ+. ¿Crees que has aportado mucho al colectivo desde entonces, y más concretamente en el mundo del deporte?
Como digo yo, cada granito de arena es importante, y en ese momento sentí la necesidad de compartir y de ayudar a aquellos que lo necesitaban. Desde luego que creo que era necesario y que sigue siéndolo. Son valores que siempre defenderé y apoyaré.
Viéndolo ahora en perspectiva, ¿qué ha aportado el atletismo a tu vida? ¿Seguirás vinculado a él de algún modo tras tu retirada, ya sea ahora o más en un futuro?
El atletismo me lo ha aportado casi todo en la vida. Y no me refiero a las medallas o a los premios, sino a los vínculos, las amistades, a los valores de sacrificio, esfuerzo y superación, y a entender la vida desde un punto de vista de la salud. Siempre estaré vinculado a este deporte de una forma u otra. Y aunque ya no estaré compitiendo con mis rivales, estaré animándoles desde las gradas.
