Hemos hablado con el director técnico del Ajalkalá, Antonio Fernández Larragueta, y con su discípula más destacada, Rocío Arroyo, sobre todo lo que está aportando y puede seguir aportando el club complutense al Plan Nacional de Relevos, la dualidad 400-800 metros que afronta Rocío, sus 5 medallas internacionales (4 en el 4x400) sin haber cumplido aún los 23 años, su papel de referente en su ciudad, sus coincidencias con el ilustre padre de su entrenador… etc.
Algo mágico está floreciendo en la cuna de Cervantes. Un proyecto deportivo que combina a la perfección el idealismo y altruismo quijotescos con unas bases sólidas, sensatas y realistas se está abriendo paso en Alcalá de Henares bajo la dirección técnica de Antonio ‘Toni’ Fernández Larragueta; y con su pupila más aventajada, Rocío Arroyo Soria, como punta de lanza. Casualmente, hace 50 años que su ilustre padre, Antonio Fernández Ortiz (olímpico en Múnich 1972), fundó en la ciudad el Club Atletismo Juventud Alcalá (que luego derivó en las siglas A.J.A., y finalmente en Ajalkalá para que su procedencia fuese más reconocible). Y justo cuando el conjunto alcalaíno celebra su medio siglo de vida, su presente y su futuro ilusionan más que nunca gracias a las primeras medallas internacionales absolutas de Rocío (en los 4x400m de Torun y Gaborone)… y a todo lo que viene tras ella.
Todo empezó cuando Rocío Arroyo tenía 10-11 años, porque, según nos cuenta, “mis padres siempre han querido que hiciese algún deporte. Ya de bastante pequeña empecé con natación, y luego en el colegio, mi profesor de Educación Física les dijo a mis padres que tenía aptitudes para correr, así que decidí probar con el atletismo. Entrenaba allí en mi colegio, que éramos apenas cuatro niños, y era todo más que nada juegos, pero me gustaba mucho. Y como además competía en las competiciones que organizaba el Ajalkalá y veía que se me daba muy bien, decidí seguir con ello”.
Luego siguió practicándolo en el instituto, donde recuerda que, tras hacer un test alrededor del patio del centro educativo y sobre arena, su profesor de entonces le aseguró que iba a bajar del minuto en los 400 metros. Eso la animó a competir más y a federarse con 13-14 años. Y al año siguiente, como sub-16 de segundo año, acabó poniéndose en manos de Toni Fernández Larragueta, quien recuerda que “ahí ya apuntaba maneras. Cuando llegó, rápidamente se adaptó al grupo y, sobre todo, se la veía muy predispuesta a aprender y a hacer lo que hiciese falta. Así que desde el principio se la veía que iba muy bien”.

ROCÍO Y LOS “VELOCISTAS PROLONGADOS”
Además de director técnico del Ajalkalá (que actualmente cuenta con unos 300 niños en la escuela y unos 200 adultos federados), Toni es el responsable de su grupo de “velocistas prolongados” ―como a él le gusta llamarlos―, ya que está repleto de cuatrocentistas que, en más de un caso, deberían acabar reconvirtiéndose en ochocentistas. “Prácticamente a todos los atletas los voy focalizando al 400, pero con la idea de poder subir al 800 si pudiesen hacerlo, porque siempre he pensado que el corredor tiene que tener unas etapas para el trabajo de la velocidad, y poco a poco debe ir acercándose a su límite”, explica.
Precisamente, el mismo plan que tenía marcado desde hacía tiempo para Rocío, quien ha acabado convirtiéndose en el mejor exponente de la filosofía de su entrenador: “Desde categoría juvenil, ya había hablado con ella que nuestro objetivo sería llegar al 800 y lo mejor posible, pero siempre trabajando bien la velocidad en las etapas más jóvenes. Por eso, ver su crecimiento y su evolución, y que ese plan a tan largo plazo está saliendo, está siendo muy gratificante”.
Tradicionalmente, la conexión entre los 400 y los 800 metros no se ha visto como algo natural, y los atletas capaces de brillar en ambas distancias (a lo Alberto Juantorena, doble campeón olímpico en Montreal 1976) han sido considerados una ‘rara avis’. Pero Antonio Fernández, al detallar cómo se fraguó el cambio de distancia de su pupila, apunta a que el 800 cada vez tiene menos de mediofondo: “Debido a las características que tenía, sabíamos que era una atleta que iba a tender al 800; pero conociendo los modelos actuales de entrenamiento y cómo se va a correr el 800, que ya es velocidad prolongada, sabíamos perfectamente que teníamos que tener un 400 muy rápido. Por eso, el objetivo en las categorías juvenil, júnior y promesa era hacer bien la etapa del 400 e ir corriendo ya algunos 800 en promesa. El salto al 800 estaba previsto para esta temporada (en su primer año absoluto), pero debido a una lesión que tuvo el segundo año de sub-23, nos tocó acelerar ese salto a la temporada anterior. Pero ella siempre ha confiado en mi criterio técnico, y estaba convencida de que iba a salir bien”.

CONFIANZA PLENA Y CRECIMIENTO DEL CLUB
Así lo corrobora la propia Rocío: “Básicamente, yo confío al 100% en él. Recuerdo que hace muchísimo tiempo me dijo que acabaría pasándome al 800, y yo: ‘bueno, vale, lo que tú digas’ (risas). Entonces no era consciente y lo veía como muy lejano, pero él me ve entrenar cada día, y es verdad que ha acertado plenamente”.
Esa confianza plena en su entrenador se ve complementada por un magnífico concepto de él y de lo que está aportando a la evolución del Ajalkalá: “Desde que yo empecé, el club ha crecido mucho y también hay ya bastante nivel. Se nota mucho que Toni, aparte del tiempo que lleva, ha mejorado muchísimo; ha aprendido muchas cosas con nosotros y las aplica como entrenador. Y al salir gente buena, se une más gente y hay un muy buen ambiente; muy familiar. Siempre nos ayudamos mucho entre nosotros entrenando, y gracias a eso los resultados son muy buenos. Y a Toni se le ve que disfruta mucho entrenándonos. Para mí es un entrenador excepcional; se nota que sabe un montón. Además, creo que su padre, que también fue un atleta impresionante, le ha inculcado muchísimo los valores del atletismo, y él nos los está inculcando a nosotros”.
El propio Toni Fernández abunda en ese buen ambiente y en el nivel mejorado de un grupo que no se reduce a Rocío Arroyo, pues también cuenta con gente como Gerson Pozo o las prometedoras hermanas gemelas Daniela y Valeria Manzanares: “Tenemos la suerte de contar con un grupo de cuatrocentistas bastante interesante. Tenemos a Gerson, que ya ha sido internacional absoluto y comparte el actual récord de Europa de 4x400 sub-23 (3:02.02). Tenemos un grupo muy sano de deportistas que se apoyan unos a otros. Los mayores, tanto Gerson como Rocío, que son atletas que han estado desde la Escuela hasta categoría absoluta, arropan, por ejemplo, a las hermanas Manzanares, dos atletas que ahora mismo están entre las 10 primeras del ranking europeo sub-18 en 400m [con 54.60 y 54.61]. Es una familia. Todos entienden que, o nos apoyamos todos, o esto no funciona. Así, es muy bonito ver cómo atletas de altísimo nivel hacen series y animan a sus compañeros de categoría sub-18 para que hagan una serie más o simplemente porque tienen una pájara”.

COINCIDENCIAS ENTRE ROCÍO Y EL PADRE DE TONI
Como atleta, Toni (que competía en 400 metros vallas) no fue tan impresionante como su padre, pero siempre ha andado sobrado de vocación y empeño para triunfar como técnico: “Yo siempre decía: ‘de mayor seré un buen entrenador; mucho mejor entrenador que atleta’. Y ese ha sido siempre mi objetivo: intentar aprender, estudiar, leer y sobre todo observar a los que saben, que hay gente que sabe millones de cosas y hay que estar atento”.
Curiosamente, la incipiente carrera de su alumna más aventajada presenta más de una similitud con la de su padre, que fue olímpico en 800 metros (la prueba donde se le vaticinan grandes éxitos a Rocío) y llegó a batir todo un récord de Europa en los 500 metros (la distancia donde Rocío logró su primera plusmarca nacional absoluta individual el pasado 29 de mayo). “Sí que lo he hablado con él, al igual que hablamos de entrenamientos, de series y de todo. Es más, cuando Rocío hizo el récord de España de 500, llamé a mi padre y le dije: ‘Pues mira, otro récord de la familia en los 500m’... Y sí que pueden tener un cierto paralelismo sus trayectorias, porque tanto el entrenador de Almería de mi padre, Emilio Campra, como José Manuel Ballesteros [en Madrid] se preocuparon mucho también de que mi padre tuviera mucha velocidad. De hecho, fue medallista en campeonato de España absoluto de 400”.

LA DUALIDAD 400-800
De hecho, Rocío Arroyo sigue también mejorando como cuatrocentista, como demuestran sus 51.71 del 3 de junio en Valladolid (encadena ya 5 marcas personales en sus 5 últimos 400m al aire libre, tras los 53.22, 52.85, 52.64 y 52.37 de 2025) y sus éxitos constantes con el 4x400 femenino… “Lo tengo hablado con ella y nuestra idea es nunca abandonar el 400. Tenemos claro que la base de la velocidad que nos da el 400 es la que va a hacer fructificar la marca del 800. Además, que siempre ha sido una atleta de relevo, y es algo que le encanta. Entonces, es como una dualidad de trabajar una velocidad muy prolongada con la mezcla de lo que implica un corredor de 800, pero la intención en el futuro es seguir trabajando las dos pruebas. Aunque evidentemente, haciendo menos 400 (y en lo que queda de temporada no hará ninguno más)”.
Tanto entrenador como atleta coinciden en que ampliar el abanico de pruebas ha supuesto un aire fresco que ha resultado muy positivo mentalmente. “A Rocío, saltar al 800, que era su prueba natural y en la que va a destacar, le ha permitido ir más relajada en el 400, y eso le ha hecho hacer buenas marcas”, resalta Toni Fernández.
Pero Rocío incide también en que “las dos pruebas se complementan muy bien entre ellas. La velocidad del 400 te viene muy bien sobre todo para los últimos metros del 800 porque conoces ese cambio de velocidad; y quien no tiene tanta velocidad como yo, no puede hacerlo de la misma forma. Y en el 400, los últimos metros son muy duros también; y gracias al 800 ahora tengo esos últimos metros tan buenos, porque estoy acostumbrada a una distancia más larga y no llego tan ‘petada’ al final. Antes, cuando no hacía 800, pinchaba un montón en los últimos metros del 400, y ahora casi ya ni pincho”.
En todo caso, la subcampeona europea sub-23 de 800 metros es consciente de que todavía tiene mucho que aprender y mejorar en su nueva prueba: “El 800 es una prueba muy diferente al 400 en el sentido de que es muy táctica. Todo depende mucho de cómo salga la carrera y, aunque tú te hayas hecho una idea previa, suele ser bastante impredecible lo que puede pasar y es muy difícil saber manejarte. Si pasa otra cosa en carrera, tienes que saber cómo cambiarlo; y también saber cómo colocarte, porque si te dejan encerrada a lo mejor no puedes salir, o si vas un tiempo por fuera quizás acabes reventada al final. Es verdad que me queda mucho por aprender, pero creo que todavía tengo mucho techo; no sé hasta dónde puedo llegar en esta prueba porque llevo sólo desde el año pasado. Y creo que todas las experiencias que estoy teniendo me van a venir muy bien en un futuro, porque ya voy a estar ‘curada de espanto’”.

LA FIGURA DE ROCÍO ARROYO Y EL AJALKALÁ
En realidad, ya hace tres temporadas que la actual campeona de España de 800 metros con y sin techo (actualmente enrolada en el prestigioso New Balance Team) no defiende los colores del Ajalkalá. “Pero aunque no puede llevar la camiseta del club, es nuestra primera abanderada”, sonríe su entrenador. “Y lo que más nos gusta es que, gracias a ella, los niños alcalaínos se están viendo reflejados en que puede haber un atletismo de alto nivel en su propia ciudad; que no es necesario emigrar a la Blume o ir a otros grupos de entrenamiento… Realmente, al niño de la Escuela Municipal le emociona estar entrenando en la pista y ver que empieza a calentar la actual campeona de España absoluta; y que a esa chica la van a ver en la tele, como la vieron en Tokio o en Torun. Como club, nos está impulsando que los niños de escuela están viendo a una atleta mundialista entrenando y haciendo lo mismo que hacen ellos: jugar, hacer ejercicios divertidos, hacer la misma técnica que ellos… Y eso es espectacular”.
La propia Rocío es consciente de que se está convirtiendo en un modelo a seguir para el resto: “De hecho, el padre de las gemelas [Manzanares] siempre me lo dice, que para ellas soy un referente. Y para mí es un halago que me digan eso, porque ya llevo en el atletismo bastante tiempo y nunca pensé que me considerarían una referente, como lo son para mí Femke Bol o (Keely) Hodgkinson”.
¿Y cómo es su relación con esas dos hermanas que tanto están empezando a despuntar, con logros como su contribución en mayo al nuevo récord de España sub-18 de 4x400m (3:41.43)? “Me llevo muy bien con ellas. Se nota que disfrutan muchísimo del deporte y que les gusta. Y creo que ellas sí me ven como que les gustaría seguir mis pasos. Aunque bueno, es que ya están ahí; si es que son muy buenas… Yo creo que pueden tener un futuro enorme, porque se lo toman muy en serio y todavía son muy pequeñas”.
Con todos esos mimbres, el futuro para el grupo de ‘velocistas prolongados’ de Toni Fernández pinta muy bien, teniendo en cuenta todo el potencial que pueden aportar —y que ya están aportando― a los relevos de #EspañaAtletismo: “Qué bonito es, y lo digo porque lo viví en mis propias carnes, estar en el Europeo Sub-23 de Bergen y ver a tus atletas [Gerson y Rocío] en el podio de sus respectivos relevos para colgarse una medalla europea. Evidentemente, estoy muy emocionado porque desde el principio tenía claro, igual que muchos otros entrenadores de España, que hay que apoyar y estar en el Plan Nacional de Relevos, porque es una puerta a poder competir en grandes citas y lograr grandes cosas”.
“PERSONAS POR ENCIMA DE ATLETAS”
Para esta temporada veraniega, tanto Rocío Arroyo como su entrenador tienen claro que el objetivo primordial son los 800m del Europeo de Birmingham (sin olvidar el 4x400), pasando primero por el Campeonato de España de Málaga. Y en cuanto a marcas, apunta Toni, “volver a bajar de los 2 minutos, que parece que es fácil para ella pero hay que hacerlo. Y creemos que podemos estar claramente en 1:58”.
El pasado sábado en Zagreb, la ola de calor que azota a Europa arruinó el primer 800 al aire libre este año de Rocío (2:08.83), quien acusó el haber calentado a las 4 de la tarde a pleno sol, con 36 grados y mucha humedad. “Lo estaba haciendo muy bien. Pasó el 400 en 57 muy cómoda y en el 600 estaba en el grupo de cabeza, pero a partir del último 200 se vino abajo”, revela Toni.
En todo caso, queda mucha temporada y este mismo sábado, en el Meeting de Ordizia (a una hora mucho más favorable, las 22:05), tendrá otra oportunidad para irse acercando a la mínima EA (1:59.80) que ya rubricó el año pasado. Eso sí, todo paso a paso, tomándoselo con calma y disfrutando del camino, como le aconseja sabiamente la psicóloga con la que lleva trabajando desde la pista cubierta de este año. El viejo récord de España absoluto de Mayte Zúñiga (1:57.45) no puede convertirse nunca en una obsesión acuciante, como concluye Toni: “Yo lo tengo claro, que es muy importante cuidar al deportista: no tener prisa, hacer las cosas como uno cree que las está haciendo, que se están haciendo bien… y si tiene que llegar, llegará; y si no, no llegará. Ante todo, somos personas por encima de atletas”.

Rocío Arroyo y sus 5 medallas internacionales (hasta ahora)
1) Bronce en 4x400m en el Europeo Sub-23 de Espoo 2023 (3:31.11, R.ESP.SUB23) “Fue mi primera medalla internacional. Fue súper emocionante porque, además, yo nunca había formado parte del equipo español en una competición internacional hasta entonces, y lograr medalla a la primera fue muy emotivo”. 2) Plata en 800m en el Europeo Sub-23 de Bergen 2025 (1:59.18, R.ESP.SUB23) “No me lo esperaba para nada, porque con la marca que llegaba de 2:03.01 estaba muy lejos de las primeras en el ranking previo de las inscritas. En semifinales hice marca personal con 2:02.93, pero a la final solamente iba con ganas de disfrutar plenamente de la carrera, porque había llegado a la final de un Campeonato de Europa Sub-23. La carrera salió perfecta, y cuando me vi segunda y llegué a meta no me lo podía ni creer; y ya al ver la marca fue como ‘¡Guau!’. Siempre voy a tener un recuerdo muy bonito de ese campeonato y siempre lo llevaré en el corazón, porque literalmente me ha cambiado la vida”. 3) Plata en 4x400m en el Europeo Sub-23 de Bergen 2025 (3:28.00, R.ESP.SUB23) “Recuerdo que por el control antidoping llegué súper tarde al hotel y luego teníamos la semifinal por la mañana muy temprano. Pero estaba tan eufórica por lo del día anterior que luego sacas esas fuerzas extra; y el relevo es una prueba muy bonita porque lo estás compartiendo en la pista con tres personas más, más las compañeras que no pueden correr. También fue muy emocionante, porque compartir una medalla con alguien más lo hace más emotivo todo”. 4) Bronce en 4x400m en el Mundial indoor de Torun 2026 (3:26.04) “Ese momento ya sí que fue de los más emocionantes de mi carrera. Fue súper bonito, con ese momento que tenemos las cuatro ahí abrazadas. Y a nivel absoluto, me parece una barbaridad lo que hicimos. Fue una carrera impresionante”. 5) Plata en 4x400m en los World Relays de Gaborone 2026 (3:21.25, R.ESP) “Ya hemos dicho en otras entrevistas que no nos daban las cuentas; era como que no pensábamos que íbamos a poder bajar tanto la marca. Rebajamos el récord de España casi tres segundos, y no lo veíamos ni posible sumando los tiempos de todas. Es que hicimos todas unos parciales increíbles... Fue una carrera impresionante, perfecta. No podemos decir ‘es que cometimos errores’. Fue perfecta”. |

